Seminario de investigación
sábado, 18 de marzo de 2023
viernes, 17 de febrero de 2023
Análisis crítico: La escuela como espacio de construcción
Decir que la educación es una función social, que asegura la dirección y
desarrollo de los seres humanos en este caso los estudiantes, mediante su
participación en la vida del grupo al que pertenecen, equivale a decir en efecto
que la educación variaría con la calidad de vida que prevalezca en la
Institución. “Las normas tienen que someterse a la prueba de su validez por
medio de la discusión de todos los participantes que interactúan. Pero ello
requiere ciertamente algunas condiciones: iguales libertades de uso de palabra,
de expresión, de crítica; participación abierta de todos los interesados;
reconocimiento recíproco, en otras palabras, una ética de la justicia que vaya
acompañada de la compasión, de la solidaridad con aquel preferido o dejado de
lado, una dimensión de gratuidad”. (Verano Gamboa, 2005). Los intereses que como
individuos se puedan tener en la institución educativa Alfredo Garrido Tovar,
deben ser vivenciados y alcanzados de manera social para vivir sobre todo esa
dimensión trascendente que poseemos todos los seres humanos. Ya se ha dicho que
existe una urgencia de paz, de justicia social y de libertad, es ésta una
necesidad tanto individual como social, y solo se irá construyendo, en la medida
en que los estudiantes se identifiquen como hombres y mujeres que están llamados
a realizarse cada día en un espacio y una realidad específica, “el hombre tiende
por naturaleza a un fin – el sumo bien – la felicidad, y se es feliz en la
medida en que se es virtuoso”. (Aristóteles, 1968), pues las virtudes tales como
la autenticidad, la autocrítica, creatividad, empatía, equidad, justicia,
laboriosidad, respeto, responsabilidad, sensibilidad, servicio, tolerancia,
entre otras, van encaminando la condición humana para vivir como tal, y se deben
vivir hoy de manera pública y democrática.
Existen dos rasgos que caracterizan a
la comunidad democrática, primero el reconocimiento de los intereses mutuos como
un factor de intervención social, es decir, ponerse de acuerdo a partir del
análisis y selección de las principales problemáticas que afectan a la
institución y por ende a la comunidad de estudiantes como ciudadanos en cuanto a
su entorno social, personal y académico. Segundo, un cambio en los hábitos
sociales, su reajuste continuo afrontando las nuevas situaciones producidas por
el intercambio variado, es entrar en acción, romper con paradigmas y construir
permanentemente comunidad democrática, pues se debe ser consciente de que una
comunidad educativa no puede tener éxito sino están educados sus integrantes
para asumir con responsabilidad, libertad de pensamiento y desde un análisis
crítico los retos y nuevos cambios sociales, éticos, políticos y culturales a
que están expuestos los jóvenes de este nuevo milenio. No se puede seguir
promoviendo ciudadanos mediocres con sus compromisos sociales ni mucho menos
ciudadanos vulnerables a cualquier síntoma de alineación o domesticación por
intereses de poder de los pocos mayores. (Zuleta, 1988). No se olvide que la
democracia, más que una forma de gobierno, es primariamente un modo de vivir
asociado, de experiencia de vida en comunidad; por eso no debe seguir siendo
esta una carga pesada para el vivir comunitario de los estudiantes, ni mucho
menos obstáculo de humanización, la democracia debe ser la oportunidad que
tienen todos los individuos que le conforman, de reconocerse como miembros de
una comunidad, con derechos y deberes, responsables del progreso y el
desarrollo, que solo se empieza a dar a partir del reconocimiento legítimo de
los individuos hacia sus congéneres y representantes.
Es fundamental tener claro
que aunque existen diversas instituciones que promueven la construcción
ciudadana, la escuela debe ser el espacio por excelencia de construcción y
vivencia de la ciudadanía que posibilite asumir una actitud distinta y critica
frente a lo que se presenta como normal y establecido, la posibilidad de ser
críticos frente a lo que se recibe y construye en los distintos espacios
académicos, al igual que el de repensar el sistema en el que les tocó vivir, y
mirar si conviene o no para la construcción de mejores seres humanos y
ciudadanos.
Nicolasa-Sandra, Y ., Castro-Pablo. (2010). educación y construcción
de ciudadanía: aportes para el debate. https://www.adeepra.org.ar/congresos/Congreso%20IBEROAMERICANO/EDUCCIUDADANIA/RLE2806_Castro.pdf
Muñoz, C. (2021). Una vivencia escolar para la construcción de ciudadanía,
derecho al buen trato y a la integridad personal.
https://revista.redipe.org/index.php/1/article/view/1265/1169
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