viernes, 17 de febrero de 2023

Análisis crítico: La escuela como espacio de construcción

Decir que la educación es una función social, que asegura la dirección y desarrollo de los seres humanos en este caso los estudiantes, mediante su participación en la vida del grupo al que pertenecen, equivale a decir en efecto que la educación variaría con la calidad de vida que prevalezca en la Institución. “Las normas tienen que someterse a la prueba de su validez por medio de la discusión de todos los participantes que interactúan. Pero ello requiere ciertamente algunas condiciones: iguales libertades de uso de palabra, de expresión, de crítica; participación abierta de todos los interesados; reconocimiento recíproco, en otras palabras, una ética de la justicia que vaya acompañada de la compasión, de la solidaridad con aquel preferido o dejado de lado, una dimensión de gratuidad”. (Verano Gamboa, 2005). Los intereses que como individuos se puedan tener en la institución educativa Alfredo Garrido Tovar, deben ser vivenciados y alcanzados de manera social para vivir sobre todo esa dimensión trascendente que poseemos todos los seres humanos. Ya se ha dicho que existe una urgencia de paz, de justicia social y de libertad, es ésta una necesidad tanto individual como social, y solo se irá construyendo, en la medida en que los estudiantes se identifiquen como hombres y mujeres que están llamados a realizarse cada día en un espacio y una realidad específica, “el hombre tiende por naturaleza a un fin – el sumo bien – la felicidad, y se es feliz en la medida en que se es virtuoso”. (Aristóteles, 1968), pues las virtudes tales como la autenticidad, la autocrítica, creatividad, empatía, equidad, justicia, laboriosidad, respeto, responsabilidad, sensibilidad, servicio, tolerancia, entre otras, van encaminando la condición humana para vivir como tal, y se deben vivir hoy de manera pública y democrática. 

Existen dos rasgos que caracterizan a la comunidad democrática, primero el reconocimiento de los intereses mutuos como un factor de intervención social, es decir, ponerse de acuerdo a partir del análisis y selección de las principales problemáticas que afectan a la institución y por ende a la comunidad de estudiantes como ciudadanos en cuanto a su entorno social, personal y académico. Segundo, un cambio en los hábitos sociales, su reajuste continuo afrontando las nuevas situaciones producidas por el intercambio variado, es entrar en acción, romper con paradigmas y construir permanentemente comunidad democrática, pues se debe ser consciente de que una comunidad educativa no puede tener éxito sino están educados sus integrantes para asumir con responsabilidad, libertad de pensamiento y desde un análisis crítico los retos y nuevos cambios sociales, éticos, políticos y culturales a que están expuestos los jóvenes de este nuevo milenio. No se puede seguir promoviendo ciudadanos mediocres con sus compromisos sociales ni mucho menos ciudadanos vulnerables a cualquier síntoma de alineación o domesticación por intereses de poder de los pocos mayores. (Zuleta, 1988). No se olvide que la democracia, más que una forma de gobierno, es primariamente un modo de vivir asociado, de experiencia de vida en comunidad; por eso no debe seguir siendo esta una carga pesada para el vivir comunitario de los estudiantes, ni mucho menos obstáculo de humanización, la democracia debe ser la oportunidad que tienen todos los individuos que le conforman, de reconocerse como miembros de una comunidad, con derechos y deberes, responsables del progreso y el desarrollo, que solo se empieza a dar a partir del reconocimiento legítimo de los individuos hacia sus congéneres y representantes. 

Es fundamental tener claro que aunque existen diversas instituciones que promueven la construcción ciudadana, la escuela debe ser el espacio por excelencia de construcción y vivencia de la ciudadanía que posibilite asumir una actitud distinta y critica frente a lo que se presenta como normal y establecido, la posibilidad de ser críticos frente a lo que se recibe y construye en los distintos espacios académicos, al igual que el de repensar el sistema en el que les tocó vivir, y mirar si conviene o no para la construcción de mejores seres humanos y ciudadanos. 

Nicolasa-Sandra, Y ., Castro-Pablo. (2010). educación y construcción de ciudadanía: aportes para el debate. https://www.adeepra.org.ar/congresos/Congreso%20IBEROAMERICANO/EDUCCIUDADANIA/RLE2806_Castro.pdf

Muñoz, C. (2021). Una vivencia escolar para la construcción de ciudadanía, derecho al buen trato y a la integridad personal. https://revista.redipe.org/index.php/1/article/view/1265/1169

Construcción de cultura de paz