Existen dos rasgos que caracterizan a
la comunidad democrática, primero el reconocimiento de los intereses mutuos como
un factor de intervención social, es decir, ponerse de acuerdo a partir del
análisis y selección de las principales problemáticas que afectan a la
institución y por ende a la comunidad de estudiantes como ciudadanos en cuanto a
su entorno social, personal y académico. Segundo, un cambio en los hábitos
sociales, su reajuste continuo afrontando las nuevas situaciones producidas por
el intercambio variado, es entrar en acción, romper con paradigmas y construir
permanentemente comunidad democrática, pues se debe ser consciente de que una
comunidad educativa no puede tener éxito sino están educados sus integrantes
para asumir con responsabilidad, libertad de pensamiento y desde un análisis
crítico los retos y nuevos cambios sociales, éticos, políticos y culturales a
que están expuestos los jóvenes de este nuevo milenio. No se puede seguir
promoviendo ciudadanos mediocres con sus compromisos sociales ni mucho menos
ciudadanos vulnerables a cualquier síntoma de alineación o domesticación por
intereses de poder de los pocos mayores. (Zuleta, 1988). No se olvide que la
democracia, más que una forma de gobierno, es primariamente un modo de vivir
asociado, de experiencia de vida en comunidad; por eso no debe seguir siendo
esta una carga pesada para el vivir comunitario de los estudiantes, ni mucho
menos obstáculo de humanización, la democracia debe ser la oportunidad que
tienen todos los individuos que le conforman, de reconocerse como miembros de
una comunidad, con derechos y deberes, responsables del progreso y el
desarrollo, que solo se empieza a dar a partir del reconocimiento legítimo de
los individuos hacia sus congéneres y representantes.
Es fundamental tener claro
que aunque existen diversas instituciones que promueven la construcción
ciudadana, la escuela debe ser el espacio por excelencia de construcción y
vivencia de la ciudadanía que posibilite asumir una actitud distinta y critica
frente a lo que se presenta como normal y establecido, la posibilidad de ser
críticos frente a lo que se recibe y construye en los distintos espacios
académicos, al igual que el de repensar el sistema en el que les tocó vivir, y
mirar si conviene o no para la construcción de mejores seres humanos y
ciudadanos.
Nicolasa-Sandra, Y ., Castro-Pablo. (2010). educación y construcción
de ciudadanía: aportes para el debate. https://www.adeepra.org.ar/congresos/Congreso%20IBEROAMERICANO/EDUCCIUDADANIA/RLE2806_Castro.pdf
Muñoz, C. (2021). Una vivencia escolar para la construcción de ciudadanía,
derecho al buen trato y a la integridad personal.
https://revista.redipe.org/index.php/1/article/view/1265/1169
